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C.S. Lewis
Debes haberte preguntado muchas veces por qué el Enemigo no hace más uso de Sus poderes para hacerse sensiblemente presente a las almas humanas. Para Él, sería inútil meramente dominar una voluntad humana. Las criaturas han de ser una con Él, pero también ellas mismas. Él quiere que aprendan a andar y debe, por tanto, retirar Su mano; y sólo con que de verdad exista en ellos la voluntad de andar, se siente complacido hasta por sus tropezones. De ahí que las oraciones ofrecidas en estado de sequía sean las que más le agradan.
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C.S. Lewis
Toda la realidad es iconoclasta. La Amada terrenal, incluso en vida, triunfa incesantemente sobre la mera idea que se tiene de ella. Y quiere uno que así sea. Se la quiere con todas sus barreras, todos sus defectos y toda su imprevisibilidad. Es decir, es su directa e independiente realidad. Y esto, no una imagen o un recuerdo, es lo que debemos seguir amando, después de que ha muerto. Pero «esto» resulta ahora inimaginable. En este sentido H. y todos los muertos son como Dios. En este sentido, amarla a ella se ha convertido, dentro de ciertos límites, como amarle a Él. En los dos casos tengo que hacer que el amor abra sus brazos y sus manos a la realidad (sus ojos aquí no cuentan), a través y por encima de toda la cambiante fantasmagoría de mis pensamientos, pasiones e imaginaciones. No debo conformarme con la fantasmagoría misma y adorarla en lugar de Él o amarla en lugar de ella.
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Jean Pierre de Caussade
Libres, por su situación, de casi todas las obligaciones exteriores, estas almas son poco aptas para el trato mundano o para los negocios, lo mismo que para las reflexiones o conductas complicadas. No es fácil servirse de ellas para nada, y más bien dan la imagen de personas débiles de cuerpo y de espíritu, de imaginación y de pasiones. No se les ocurre nada, no piensan en nada, no preven nada, no se toman a pecho nada. Son, por decirlo así, muy bastas, y no se ve en ellas el adorno que la cultura, el estudio y la reflexión dan al hombre. Se ve en ellas lo que la naturaleza muestra en los niños que no han recibido aún formación alguna de sus maestros. Son en ellas patentes ciertos pequeños defectos, de los que no son más culpables que esos niños sin formación, pero que chocan más vistos en ellas que en éstos. Y es que Dios despoja a estas almas de todo, menos de la inocencia, para que no tengan nada sino a Él mismo.
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Jean Pierre de Caussade
Es un tesoro que está en todas partes, y que se ofrece a nosotros en todo tiempo y lugar. Sí, la acción divina inunda el universo, penetra y envuelve todas las criaturas, y en cualquier parte que estén ellas, ella está, las adelanta, las acompaña, las sigue. Lo único que hay que hacer es dejar llevar por su impulso
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Jean Pierre de Caussade
Pero ¿de qué pan se alimenta la fe de María y de José, cuál es el sacramento de todos sus momentos sagrados? ¿Qué se descubre bajo la apariencia común de los acontecimientos que los llenan? Lo que allí sucede es visible, es lo que ordinariamente vemos en todos los hombres; pero lo invisible que la fe allí descubre y reconoce es nada menos que el mismo Dios realizando obras grandes. Dios se revela a los pequeños en las cosas más pequeñas; y los grandes, que solo miran la apariencia, no le reconocen, no lo descubren ni aun en las grandes.
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Jean Pierre de Caussade
El mundo, que ignora este misterio, y que sólo juzga por las apariencias, no encuentra en estas almas absolutamente nada de lo que él le agrada y estima. Las rechaza y desprecia. Más aún, vienen a hacerse piedras de escándalo para todos. Cuanto más se las conoce, menos se entienden y más oposición suscitan. En realidad, no se sabe qué decir o pensar de ellas. Hay algo, sin embargo, no se sabe qué, que habla a su favor. Pero en lugar de seguir este instinto, o al menos en lugar de suspender el juicio, se prefiere seguir la malignidad. Y así se espía sus acciones con mala intención, y lo mismo que los fariseos reprobaban las maneras de Jesús, se mira a estas almas con prejuicios negativos, que todo lo hacen parecer ridículo o culpable.
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Jean Pierre de Caussade
Y a esto se junta que estas pobres almas se ven a sí mismas como inferiores. Unidas simplemente a Dios por la fe y el amor, todo lo sensible que ven en sí mismas les parece un desorden. Y eso les previene aún más contra sí mismas, cuando se comparan con quien pasan por santos, personas bien capaces de sujetarse a reglas y métodos, que en toda su personas y sus acciones dan un testimonio de vida ordenada. Entonces, la vista de sí mismas les llena de confusión y les resulta insoportable. De ahí nacen así, del fondo de su corazón, suspiros y gemidos amargos, que no expresan sino ese exceso de dolor y de aflicción que les abruma. Acordémonos de que Jesús era Dios y hombre al mismo tiempo; él estaba aniquilado como hombre, y como Dios, lleno de gloria. Estas almas, sin participar de su gloria, sienten sólo esas aniquilaciones que en ellas producen sus tristes y dolorosas apariencias. A los ojos del mundo vienen a ser lo que era Jesús a los ojos de Herodes y de su corte.
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Jean Pierre de Caussade
Ahora bien, si alguno se sale de la costumbre común, enseguida se le abruma con normas, reglas y métodos. Y si él no pasa por ello, y no acepta lo que el arte de la piedad ha establecido, o si no lo observa con constancia, la cosa es clara: todos temen por él, y su camino resulta claramente sospechoso. Ahora bien, ¿no es cosa sabida que todas las prácticas, por buenas y santas que sean, no son, después de todo, sino caminos que conducen a la unión con Dios? ¿Para que, pues, ha de ejercitarse en ellas aquél que no está ya en el camino, sino en la meta? Los pasados métodos han perdido para ella toda su utilidad, y no son más que un camino ya recorrido, que quedó atrás. Exigirle, pues, al alma que vuelva a adoptar aquellos métodos o que continúe siguiéndolos, equivale a pretender que abandone el término al que llegó, para volver al camino que a él le condujo.
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C.S. Lewis
El hecho de haber alcanzado un grado menor de malentendido sobre lo que debe ser la inteligencia pura, no ha de hacerme llevarlo demasiado lejos. También cuenta, valga lo que valga, la resurrección de la carne. No somos capaces de entender. Puede que lo que menos entendamos sea lo mejor. ¿No se ha debatido ya, en tiempos, si la visión final de Dios era más un acto de inteligencia que de amor? Ésta es probablemente otra de esas preguntas disparatadas. ¡Qué cruel sería convocar a los muertos caso de que pudiéramos hacerlo!
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Jean Pierre de Caussade
Sucede, sin embargo, que como se ignora esto, se les juzga, y se les censura por su simplicidad, y ellas, que no censuran a nadie, que aprueban todos los estados, y que saben discernir perfectamente los grados y progresos, se ven despreciadas por estos falsos sabios, que no están en condiciones de gozar de esa dulce y cordial sumisión a las órdenes de la Providencia.
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C.S. Lewis
El tipo de gente que nos conviene que conozca: rica, de buen tono, superficialmente intelectual y brillantemente escéptica respecto a todo. Mediante el término puritanismo, rescatamos anualmente de la templanza, la castidad y la austeridad de vida a millares de humanos.
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C.S. Lewis
El problema de adaptar el tiempo particular a las oraciones particulares es meramente la aparición, en dos puntos de su forma de percepción temporal, del problema total de adaptar el universo espiritual entero al universo corporal entero; que la creación en su totalidad actúa en todos los puntos del espacio y del tiempo, o mejor, que su especie de conciencia les obliga a enfrentarse con el acto creador completo y coherente como una serie de acontecimientos sucesivos. Por qué ese acto creador deja sitio a su libre voluntad es el problema de los problemas, el secreto oculto tras las tonterías del Enemigo acerca del “Amor”. Cómo lo hace no supone problema alguno, porque el Enemigo no prevé a los humanos haciendo sus libres aportaciones en el futuro, sino que los ve haciéndolo en su Ahora ilimitado. Y, evidentemente, contemplar a un hombre haciendo algo no es obligarle a hacerlo.
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C.S. Lewis
El odio es a menudo la compensación mediante la que un hombre asustado se resarce de los sufrimientos del miedo. Cuanto más miedo tenga, más odiará. Y el odio es también un antídoto de la vergüenza. Por tanto, para hacer una herida profunda en su caridad, primero debes vencer su valor.
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C.S. Lewis
Ésta es la razón del Enemigo para crear un mundo peligroso, un mundo en el que las cuestiones morales se plantean a fondo. El ve tan bien como tú que el valor no es simplemente una de las virtudes, sino la forma de todas las virtudes en su punto de prueba, lo que significa en el punto de máxima realidad. Una castidad o una honradez o una piedad que cede ante el peligro será casta u honrada o piadosa sólo con condiciones. Pilatos fue piadoso hasta que resultó arriesgado.
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C.S. Lewis
Una vez que hayas hecho del mundo un fin, y de la fe un medio, ya casi has vencido a tu hombre, e importa muy poco qué clase de fin mundano persiga. Con tal de que los mítines, panfletos, políticas, movimientos, causas y cruzadas le importen más que las oraciones, los sacramentos y la caridad, será nuestro; y cuanto más “religioso” (en ese sentido), más seguramente nuestro.
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C.S. Lewis
La fatiga hace que las mujeres hablen más y que los hombres hablen menos. De ahí puede suscitarse mucho resentimiento secreto, hasta entre enamorados.
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C.S. Lewis
En todas las experiencias que pueden hacerles mejores o más felices sólo los hechos físicos son “reales”, mientras que los elementos espirituales son “subjetivos”; en todas las experiencias que pueden desanimarles o corromperles, los elementos espirituales son la realidad fundamental, e ignorarlos es ser un escapista. Tu paciente, adecuadamente manipulado, no tendrá ninguna dificultad en considerar su emoción ante el espectáculo de unas entrañas humanas como una revelación de la realidad y su emoción ante la visión de unos niños felices o de un día radiante como mero sentimiento.
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Jean Pierre de Caussade
Sin embargo, siente el alma en sí una fuerza fundamental que la centra en Dios, y escucha en su interior una voz que le asegura que todo irá bien, siempre que ella le deje hacer a Dios y no viva sino de la fe. Como dice Jacob, «verdaderamente Dios está aquí, y yo no lo sabía» [Gén 28,16]. Alma querida, tú andas buscando a Dios, y Él está en todas partes. Todo te lo revela, todo te lo da, está junto a ti, a tu alrededor, en ti misma ¡y andas buscándole! Posees la sustancia de Dios, y buscas su idea. Buscas la perfección, y está en todo cuanto de sí mismo se te presenta. Tus sufrimientos, tus acciones, tus inclinaciones, son enigmas bajo los cuales se da Dios a ti por sí mismo, mientras que vanamente sueñas ideas sublimes, de las que no quiere servirse para morar en ti.
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C.S. Lewis
Trabaja a fondo, pues, durante la etapa de decepción. El Enemigo deja que esta desilusión se produzca al comienzo de todos los esfuerzos humanos. En cada actividad de la vida, esta decepción marca el paso de algo con lo que se sueña y a lo que se aspira a un laborioso quehacer. Al desear su libertad, el Enemigo renuncia, consecuentemente, a la posibilidad de guiarles, les deja que lo hagan “por sí solos”. Una vez que superan con éxito esta aridez inicial, los humanos se hacen menos dependientes de las emociones y, en consecuencia, resulta mucho más difícil tentarles.
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C.S. Lewis
En la noche de insomnio de tu paciente, has probado ese vino que es la recompensa de todos nuestros esfuerzos —la angustia y el desconcierto de un alma humana. ¿Respondió el paciente a alguna de tus terroríficas visiones del futuro? ¿Le hiciste echar unas cuantas miradas autocompasivas al feliz pasado? Que ninguna excitación temporal te distraiga del verdadero asunto de minar la fe e impedir la formación de virtudes.
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